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El diseño flexible de las nuevas oficinas de VERTIS

Si en el primer artículo que dedicamos a la rehabilitación integral de las nuevas oficinas de VERTIS en Madrid nos centramos en su sostenibilidad y en el fomento de la salud para sus trabajadores y trabajadoras, en esta segunda parte vamos a poner el foco algunos elementos que influyeron en el proyecto: desde los plazos temporales de la obra o el presupuesto final al proceso de diseño colaborativo de los diferentes espacios o la iluminación. 

VERTIS es una de las primeras compañías que se involucró, hace ya más de 20 años, en los mercados de carbono para ayudar a otras empresas a financiar sus inversiones en reducción de emisiones. La rehabilitación de sus oficinas en Madrid supuso un desafío a diferentes niveles. Contamos con un presupuesto ajustado (400 euros/m2) sobre el que tuvimos que realizar diversos ajustes para no renunciar a aspectos de diseño que considerábamos fundamentales. 

El  espacio también influyó en el diseño. En comparación con otras oficinas que hemos realizado–Triodos o Fiare Banca Ética-, en este proyecto tuvimos que adaptarnos a un espacio ya existente que no contaba, por ejemplo, con suelo técnico, por lo que se tuvo que llevar todo el cableado por el techo y ocultarlo tras los frentes de madera y los nuevos tabiques. Se dio solución así a un doble problema: el técnico y el estético.

El tiempo disponible para realizar el proyecto (diseño y obra) fue también exiguo. Los primeros contactos con VERTIS se realizaron en julio y a principios de septiembre ya estaba todo preparado para comenzar la obra, que se ejecutó en solo dos meses. “Teniendo en cuenta que gran parte del trabajo se hizo en Agosto, un mes difícil, y que la obra se desarrolló con una situación de incertidumbre y falta de suministros importante en el mundo de la construcción, el tiempo de obra es más que destacable”, afirma Carmen Gil, una de las arquitectas de sAtt responsables de la rehabilitación junto a Paloma Domínguez y Paloma Suárez. En apenas unos meses, un espacio diáfano y sin instalaciones se transformó en una oficina sostenible, flexible y plenamente operativa.

Flexibilidad y transparencia: un diseño colaborativo

Cuando diseñamos cualquier espacio lo primero que hacemos es conocer las necesidades del cliente, alumbrando así un proceso activo de codiseño que implica a las dos partes. En él, identificamos los valores que se quieren transmitir -sostenibilidad, transparencia, flexibilidad- y adaptamos el diseño y la ejecución a los diferentes condicionantes que puedan surgir.

En este caso, escuchamos las demandas del cliente, nos adaptamos a ellas y, a pesar del poco tiempo con el que contábamos para la ejecución de la obra y lo limitado del presupuesto, propusimos alternativas hasta dar con una solución adecuada. 

A la hora de diseñar la oficina, trabajamos los espacios desde la perspectiva de la psicología ambiental. Imaginamos un espacio abierto que estructuramos en diferentes zonas según su uso: los espacios de productividad, espacios de encuentro y zonas de conexión.

Los espacios de productividad albergan los puestos de trabajo y son áreas claras, silenciosas y de formas amables que fomentan el rendimiento. Los espacios de encuentro están formados por salas de reunión y de trabajo creativo en equipo. Finalmente, las zonas de conexión engloban los espacios de acceso, de recepción, de descanso y el office. Están preparadas para ser un espacio flexible y polivalente en el que se pueden dar conversaciones y reuniones no programadas. Además, se conciben para ser el reflejo de los valores y la idiosincrasia de la empresa, mostrando su transparencia (desde esta zona se pueden ver todas las demás) y conectando a las personas que conforman el equipo. En estas zonas optamos por un mobiliario flexible de mesas tipo Tangram y sillas de Mobboli, marca que cumple los estándares de sostenibilidad más exigentes.

La importancia de una iluminación óptima

Una correcta gestión de la luz en el espacio de trabajo mejora las capacidades cognitivas de l@s trabajador@s y su productividad. En estas oficinas hemos conjugado el uso de luz artificial con la luz natural. Aunque hemos conservado la iluminación de base del local, que ahora sirve como luz indirecta, hemos incorporado luminarias suspendidas sobre las mesas con las que agregamos iluminación directa a los puestos de trabajo.

Hemos tenido en cuenta también la calidad de la iluminación, dotando al espacio de un Índice de Reproducción Cromática (IRC) de 90, el más parecido a la luz natural y el más agradable para trabajar. El color de la luz, de 2700K, es cálido, rompiendo con la tradicional luz fría de oficina. Además, se han añadido luminarias decorativas que aportan iluminación indirecta y de ambiente.

En las áreas más próximas a las ventanas se han instalado las zonas de trabajo más frecuentadas, con lo que se maximiza el aprovechamiento de la luz natural. Se colocaron estores para evitar deslumbramientos.

Esta reforma integral es la prueba de que se puede, con un presupuesto limitado y en un tiempo reducido, transformar un espacio en una oficina sostenible que exhiba los valores de la empresa y cuide de sus trabajador@s.

Visita nuestro porfolio para conocer más detalles de este proyecto.

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