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La madera como material estructural en la construcción: desmontando mitos

Cuando una noticia tan desgraciada como el reciente incendio de Valencia copa las primeras planas de los medios de comunicación, siempre surgen las dudas. ¿Es mi vivienda segura? ¿El edificio en el que vivo cumple con todas las normativas de seguridad? ¿Qué materiales se han utilizado en su construcción?

Este es algo que se acentúa si, como es nuestro caso, construyes en madera. En los últimos días, bastantes personas nos han preguntado acerca de la combustibilidad de la madera, su comportamiento ante el fuego en diferentes contextos y, en definitiva, su grado de seguridad como material constructivo. Estas preguntas responden a una preocupación lógica y normal, acrecentada por los hechos recientes, pero también a los prejuicios; prejuicios que vamos a intentar desterrar en este artículo. ¿Cómo? Preguntando a los que saben, claro, en este caso a Pablo Medina di Fiori, cofundador de Woodea, empresa especializada en construcción en madera con la que estamos trabajando codo con codo en Tomás Bretón, el primer edificio de vivienda colectiva totalmente descarbonizado del centro de Madrid.

Pirita, primera covivienda ecológica de Distrito Natural en Madrid

Dice Pablo que “un incendio en un edificio es un accidente. Lamentablemente, los accidentes ocurren. Al igual que en un coche, es necesario tener un buen sistema de seguridad que permita que el accidente no tenga trágicas consecuencias”. No podemos estar más de acuerdo.

Cualquier material –hormigón, acero, etc.- debe cumplir el Código Técnico de la Edificación vigente y la madera no es una excepción. Es más, las estructuras de madera y su resistencia al fuego cuentan con su propio anexo en este código. Como veis, la normativa es más que estricta.

Madera vs acero: una batalla desigual (a favor de la madera)

Lo primero que hay que aclarar es que los incendios muy rara vez se originan en la estructura. Normalmente, como parece que ha sido el caso de Valencia, comienzan y se propagan en la fachada, los revestimientos, la fachada ventilada, etc. Aun así, nos parece interesante conocer la reacción de una estructura de madera ante un incendio. Sorprendentemente para muchos, aunque no para nosotros, la madera estructural de CLT tiene mejor comportamiento ante el fuego que materiales como el hormigón o el acero, aunque hay que recalcar que más que el comportamiento de la madera ante el fuego, lo que hay que medir y estudiar es el tiempo que tardará la estructura en colapsar.

Montaje de mmadera CLT en Pirita

“A partir de este punto nace el concepto de resistencia al fuego de un material, un concepto estructural que mide el tiempo que la estructura del edificio tardará en perder su carácter funcional. La madera técnica, al igual que el resto de los materiales, se degrada en un incendio, pero a la vez se autoprotege por medio de un proceso físico químico que se denomina pirólisis. La madera es un material que contiene humedad, lo cual, sumado a su baja conductividad térmica, impide la propagación rápida hacia el interior de la madera. Teniendo en cuenta que una vez seca la madera es un 70% carbono, al comenzar a quemarse se produce una carbonización en la superficie que produce un aumento del aislamiento térmico y una ralentización en su proceso de combustión”, afirma Pablo.

La madera arde –nadie lo niega-, pero lo hace de manera más controlada y previsible que otros materiales. “Los estudios científicos indican que varían su pérdida de superficie entre los 0.8 mm/minutos de las coníferas a 0.55-0.7 mm/minuto en las frondosas, manteniendo su capacidad estructural hasta que no haya disminuido significativamente su sección. Esto no ocurre con otros materiales más “confiables” como el acero, que colapsan alcanzada la temperatura de fusión, ni el hormigón, que, una vez evaporada el agua intersticial superficial (100-150ºC), la presión ejercida por el agua produce la pérdida del recubrimiento y deja al descubierto las armaduras, que al ser acero empiezan a debilitarse según el patrón antes mencionado”, explica.

Madera en Pirita, edificio diseñado por sAtt

Aunque, como bien dice Pablo, la mejor manera de tratar una estructura de madera es mediante una buena planificación y un buen diseño apoyado en un buen cálculo estructural, existen también tratamientos para aumentar la capacidad ignífuga del material.

Por un lado, está la opción de encapsular los elementos con materiales ignífugos, como placas de yeso o yeso celulosa, que impiden la propagación de la llama en el interior de la sección de madera. Por el otro, la madera se puede tratar con pinturas intumescentes, que se hinchan bajo la acción de la llama creando una espuma aislante y protectora, o bien pinturas ignífugas, que no se queman ni propagan el fuego y que previenen su inicio y favorecen su extinción.

Estos son sólo algunas pinceladas de lo que puede dar de sí la madera como material estructural. De hecho, lo detallado de las respuestas de Pablo Saiz a nuestras preguntas –mil gracias-, hace que lo que sólo iba a ser un artículo lo hayamos dividido en dos. Seguiremos desmontando mitos sobre la manera en las próximas semanas.

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